La debutante Suiza se ha plantado en la final de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Dubai 2009 guiada por los goles del jugador que más ha impresionando sobre la arena de Jumeirah: Dejan Stankovic. Su imponente físico y su letal olfato goleador han sido claves en el éxito de esta selección europea y es que ha anotado nada menos que 15 de los 26 goles de su equipo.
“Ser el máximo goleador del torneo me hace sentir muy bien. Pero ahora ya sólo pienso en la final”, decía con una gran sonrisa tras el partido de semifinales ante Uruguay en el que gritó gol cuatro veces. “Ha sido un partido difícil pero el del domingo lo será más. Igual creo que si jugamos como hoy, podemos hacer algo grande”, añadía.
Tras asegurarse el puesto en la final, el vestuario suizo era una auténtica fiesta. Algunos de los jugadores no podían dejar de repetir lo que muchos aficionados pensaban: “Increíble”. Hasta el dueño de la famosa embarcación suiza Alinghi, Ernesto Bertarelli, que se encuentra con su tripulación entrenando en Dubai para preparar la Copa del América, se acercó a felicitar a los jugadores.
Listos para el desafío
“Primera Copa Mundial y en la final, es increíble. Es maravilloso”, es lo único que acertaba a repetir una y otra vez Stankovic. “Es Brasil, pero no hay nada imposible y estamos listos para el desafío. Tendremos enfrente al mejor equipo del mundo, pero creo que tenemos una posibilidad. Estamos preparados”.
Resulta sorprendente que los novatos suizos, que se enfrentan a la tricampeona mundial, muestren una confianza tan grande. Pero su crecimiento en el torneo ha sido espectacular, así que nadie les puede negar el derecho a querer más. “Hemos ido aprendiendo en cada partido, hemos crecido en cada encuentro. Ahora el desafío es mayor pero no hay nada imposible”, reitera el suizo, firme candidato a llevarse la Bota de Oro adidas al máximo goleador del torneo. Pero él sueña con levantar un título colectivo y no quedarse en el individual: “Quiero ganar esta final”.
El precedente
Stankovic tiene ante sí la difícil tarea de batir a Mao, aunque ya sabe cómo hacerlo: en el último partido de la fase de grupos anotó un doblete. Su equipo terminó perdiendo por 4-2. Ya que sí saben cómo marcar a los canarinhos, preguntamos a la retaguardia si encontraron la clave para frenar a sus delanteros. “Tenemos que continuar con el juego y la fuerza que hemos venido demostrando. Hay que salir muy concentrados. No tenemos nada que perder en esa final, nosotros somos los debutantes y Brasil es quien defiende tres coronas. No les tenemos miedo. ¡Que vengan!”, decía con osadía el joven Nico Jung, aunque él no fue quien disputó más minutos bajo los palos en aquel partido. ¿Le habrá pasado informes secretos su compañero Valentin Jaeggy? “No, no tiene nada que decirme. La clave para un portero es la confianza en sí mismo y yo la tengo”, defiende Jung.
“Estoy feliz. Llegar a esta final es muy importante para nosotros, para la competición, y para los aficionados al beach soccer de Suiza”, añadía Stankovic. “La clave del éxito ha sido el duro entrenamiento que hemos venido haciendo. No hay secretos, somos un equipo, todos juntos, y eso nos ayuda a conseguir nuestros objetivos. Nos divertimos jugando y eso es muy importante”, añadía.
Una final entre dos equipos que disfrutan y se divierten jugando al beach soccer y que son los máximos realizadores de la competicion... Prometedor.





